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Ultima hora sobre el Athletic de Bilbao

Posted on the February 5th, 2009 under Athletic de Bilbao by


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Llorente quita el frío y el Athletic sale del pozo

Posted on the November 30th, 2008 under Noticias de Bilbao by

 

JON AGIRIANO.-La tarde más fría y desapacible de la temporada acabó resultando la más cómoda y placentera para el Athletic, al que un inoperante Numancia le devolvió el pulso perdido. Durante una semana, por lo tanto, no habrá que pensar en utilizar el desfibrilador. El corazón todavía sigue en un puño, pero vuelve a palpitar. Necesitaban los rojiblancos los tres puntos para que la crisis del equipo no explotara por los cuatro costados y los sorianos, muy poquita cosa por lo que se vio ayer, tuvieron el detalle de no discutírselos en ningún momento. En fin, que fue el partido perfecto. Que el fútbol apareciera con cuentagotas es casi lo de menos. Se trataba de hacer caja para salir de la ruina y los rojiblancos lo consiguieron de la única manera que parece posible en estos tiempos de escasez: teniendo enfrente a un rival menor y apoyados en Fernando Llorente, una vez más decisivo.

Autor de los dos goles, el delantero rojiblanco volvió a ser el protagonista de la función. Habrá que acostumbrarse a que su nombre sea el que luce más grande en la cartelera. El gol que marcó ayer en el minuto 8 decantó el partido y vino a dar la razón a Sergio Kresic, un viejo sabueso. El técnico croata había reconocido entre semana que al de Rincón de Soto no se le puede parar. Lo único que cabe es confiar en que no juegue, vino a decir. Una gran verdad. En su actual estado de forma, si salta al campo, Llorente acaba convirtiéndose en una tortura para cualquier central. Se las lleva todas (y no sólo en el área rival sino también en la suya, donde cada día tiene más trabajo despejando corners) y su eficacia de cara a gol no deja de crecer.

Inteligencia

La primera ocasión que tuvo ayer acabó en las redes de Juan Pablo. Fue una bonita jugada, de esas que sirven al público para reconciliarse, al menos un ratito, con sus jugadores; incluso con los más criticados. Nada resulta más gratificante que la inteligencia y eso demostró Yeste enviando un soberbio globo a Susaeta, desmarcado en la esquina del área. La defensa soriana estaba en Babia y el interior eibarrés pudo centrar a placer. El resto fue cosa del primo de Zumosol. No hace falta insistir mucho en la importancia crucial de ese 1-0 tan tempranero. Fue justo lo que necesitaba el Athletic. Ni más ni menos. De la misma manera que empezar perdiendo era un temor fundado que nadie se atrevía a disimular -la tapa de la caja de los truenos debía de permanecer cerrada- hacerlo ganando era la bendición por la que todos suspiraban.

El motivo no se le escapa nadie. Teniendo en cuenta que la circulación de balón del Athletic es casi siempre un despropósito, la única manera de encontrar caminos es que el contrario abra sus líneas y deje grandes espacios a sus espaldas. Si, además, cuando se estira resulta inofensivo, miel sobre hojuelas. Pues bien, el Numancia de Kresic fue ayer ese equipo benévolo. ese enemigo ideal. Intentaron los castellanos practicar un juego aseado, bajo la batuta de Nagore, pero lo más que consiguieron fue rascar unos cuantos córners de los que no sacaron ninguna renta. El mayor trabajo de Iraizoz, de hecho, fue pegar balonazos hacia la lejanía, un ejercicio que practica con enorme afición. Tampoco los centrales, últimamente en el disparadero, tuvieron que sudar demasiado, algo que agradeció Etxeita. El canterano, sustituto de Amorebieta, comenzó el partido con una amarilla y la terminó con otra muy tonta, pero al menos entre ambas jugar noventa minutos sin grandes agobios. Sólo un cabezazo picado de Goiria le hizo temblar.

La sentencia

El partido se terminó con el 2-0, que cayó a la media hora. La grada estaba silenciosa en ese momento, ajustándose las bufandas y frotándose las manos para entrar en calor. El tiempo corría despacio. El viento del norte era más rápido. Y en esas llegó el segundo campanazo de Fernando Llorente. Control, giro, zurdazo desde la frontal y a otra cosa, mariposa. La tercera victoria de la temporada estaba a buen recaudo. Con las líneas bien juntas, cediendo el control sin ningún rubor, el Athletic se dedicó a buscar el contragolpe, una táctica que agradeció sobre todo Susaeta, muy mejorado respecto a anteriores intervenciones. Fue una pena que no lograra el 3-0 en el arranque de la segunda mitad. Lo mereció su derechazo desde la media luna, que se estrelló en el larguero.

En fin, que estaban las cosas como para que el Athletic se diera un banquete que le resarciera de tantas hambres pasadas. De nuevo, como sucedió en el partido de Copa ante el Recreativo en San Mamés, la situación era perfecta para ello. A poco que el equipo hilara fino, la goleada caería por su propio peso y con ella, quizá, un cierto impulso moral para los próximos partidos, en los que el Athletic, tras escapar ayer de la zona de descenso, volverá a jugarse el bigote. Pero no. Hubo que conformarse con ir tirando, dejando pasar los minutos y amarrando el resultado hasta el final sin sufrir daños. Al día de hoy, por lo visto, no se puede aspirar a más. Hay que entenderlo. A un enfermo no se le pide que baile jotas.

fuente: el correo digital

¿Por qué se derrumba el Athletic?

Posted on the November 24th, 2008 under Deportes,Noticias de Bilbao by

JON AGIRIANO.-Por mucho que el representante del club en el palco de Riazor asegurara sentirse tranquilo -en casos así, uno se pregunta qué necesitan algunos para estar preocupados-, la realidad es que el Athletic ha entrado en la fase aguda de los equipos en crisis: ya no es capaz de mirar más allá de la vuelta de la esquina, ni de pensar en otra cosa que no sea en el próximo partido. Se trata de ir tirando, de sacar la cabeza para respirar. El gran objetivo ahora es ganar como sea al Numancia y salir de los puestos de descenso. Nada de pensar a medio plazo y en analizar con serenidad las causas del desplome de un equipo que hace agua por todas partes. Mientras tanto, la afición rojiblanca, oscilando entre la tristeza y la indignación, convencida de que un año más toca sufrir, se pregunta qué diantres le pasa a su equipo. Éstas podrían ser algunas de las respuestas.

UN COMIENZO DESASTROSO

Arrancar la temporada con buen pie o, lo que es lo mismo, activar desde el principio los niveles de ilusión y confianza de los jugadores, es una prioridad para cualquier equipo que viene de los bajos fondos. En el caso del Athletic, esta prioridad era todavía más acusada habida cuenta del perfil de su calendario liguero, con un comienzo asequible y luego un mes de vértigo con enfrentamientos ante cuatro escualos como Sevilla, Barcelona, Real Madrid y Villarreal. La cuestión, por tanto, era comenzar dando un golpe en la mesa. Con autoridad.

No hace falta decir que la tropa de Caparrós hizo todo lo contrario. En su estreno liguero, ante el Almería en San Mamés, el Athletic se pegó un tiro en el pie. Hubo un momento en ese partido, poco antes del descanso, cuando los andaluces, con 0-2 en el marcador, se permitieron el lujo de hacer un rondo de dos minutos, en el que más de uno sintió temblores. Natural. El equipo estaba justo al revés de como debía estar. No sabía a lo que jugaba y sufría en todas sus líneas. Fue el momento de preguntarse por un par de cuestiones polémicas que todavía siguen coleando. La primera, el diseño de una pretemporada cuando menos extraña si de lo que se trataba era de que el Athletic estuviera como un tiro desde el primer partido. ¿Se trabajó en verano con ese propósito o primaron otros temas?

La segunda cuestión es el traspaso de Aduriz, un error histórico que Caparrós no sólo se tragó sin rechistar sino que fue el primero en aplaudir. El papelón del técnico de Utrera en este tema -ahí es nada prescindir de su segundo delantero, de un futbolista contrastado, querido dentro de la plantilla y básico para diversificar las variantes ofensivas del equipo y oxigenar a Llorente-, le dejó en el peor lugar posible ante sus jugadores, que comenzaron la Liga con una certeza letal, la misma que les hundió hace tres años: sin Aduriz y Del Horno, sabían que eran peores que la campaña anterior. Y la campaña anterior, ellos lo recordaban perfectamente, las pasaron canutas hasta bien entrado el mes de marzo. Teniendo en cuenta la consistencia moral de esta tropa, tan blanda, tan quebradiza, tan expuesta a coger una pulmonía con la primera mala corriente, el riesgo asumido con la venta de Aduriz fue inaceptable.

FALTA DE PERSONALIDAD

El Athletic es un equipo sin estilo. Dicho de otro modo: no tiene personalidad. Joaquín Caparrós lleva 17 meses en Lezama y todavía no ha dado con la tecla. Su gran problema ha sido no atreverse a apostar por una idea y llevarla hasta sus últimas consecuencias. Le ha podido la ansiedad y continúa haciendo experimentos y destilando desconfianza. Sobran los ejemplos, pero hay uno de ellos que no puede ser más revelador: las probaturas con los medios centros. Algo muy serio falla en la base, en el concepto mismo de juego, cuando un día se alinea a Javi Martínez y a Gurpegui y al siguiente a Yeste y a Orbaiz.

Cualquiera que conozca un poco este negocio sabe que los futbolistas son los primeros en detectar las dudas de su entrenador. Y también sabe que un entrenador que duda está muerto. En el fútbol vale más un loco convencido que un cuerdo consumido por los interrogantes. Los resultados de este dilema constante que es el Athletic para Caparrós están ahí: dos victorias en doce partidos y el equipo derrumbado en los puestos de descenso, la defensa hecha unos zorros (23 goles en lo que va de Liga), el centro del campo aturdido y la delantera reducida a la explotación industrial de Fernando Llorente. Resumiendo: el Athletic es, hoy por hoy, cualquier cosa menos un equipo sólido y bien trabajado en el que brilla la sintonía entre el técnico y sus pupilos.

BAJA FORMA CASI GENERAL

Las culpas del entrenador están ahí. Es el máximo responsable del equipo y como tal hay que juzgarle. Pero las culpas de los jugadores son otra cuestión que no puede pasarse por alto. Y es que si uno repasa el estado actual de los rojiblancos acaba haciéndose cruces. El resultado del examen de la plantilla es desolador. Sólo un futbolista, Fernando Llorente, saca buena nota. Luego podría decirse que Iraola, Orbaiz y Balenziaga, al que todavía se le pueden perdonar sus errores de principiante, llegan al aprobado. Con sus más y sus menos, sus luces y sombras, han ofrecido un nivel aceptable; algo que también podría decirse de dos suplentes habituales como Ion Vélez y Etxeberria. En el resto -no se cuenta a los desterrados por el técnico, lógicamente- el suspenso es general.

El nivel que están ofreciendo futbolistas como Iraizoz, Amorebieta, Ocio, Javi Martínez, Yeste, Susaeta, Gabilondo o David López no es, ni de lejos, el que se les debe exigir. Se les paga por aportar mucho más y tienen condiciones para ello. Cada jugador es un mundo y cada baja forma tendrá una explicación, aunque algunas de ellas se antojen un misterio. Ahora bien, en estos tiempos duros hay una virtud que se echa de menos en esta plantilla: la fuerza mental, el carácter, la existencia de tipos de una pieza, de competidores que sepan superar la adversidad y contagiar al resto su coraje, de leones, en fin, que se merezcan el cántico de esos benditos niños del Congo que emocionaron a toda la hinchada del Athletic la semana pasada.

 fuente: canal athletic

Llorente marca la diferencia

Posted on the November 16th, 2008 under Noticias de Bilbao by

JON AGIRIANO.-Corría el minuto 87 cuando Iraola vio el horizonte despejado y se lanzó al ataque. La ventaja del Athletic era mínima y se trataba de alejar el balón de la portería de Iraizoz. De que corriera el minutero, vamos. El lateral rojiblanco se encontró en su aventura con el apoyo de Joseba Etxeberria, que siempre está listo para cualquier expedición, y entre ambos dibujaron una bella jugada, de esas que aparecen con cuentagotas, como esencia de un perfume perdido, en el juego del Athletic. El balón acabó en Llorente, donde acaba siempre, y el riojano, de espaldas a la portería, se sacó un tiro cruzado al que no llegó Roberto. Era el 2-0 y algo más: era el reencuentro del Athletic con la victoria después de una nefasta racha de seis partidos y la confirmación de que el delantero de Rincón de Soto se ha convertido en un ejecutor de primer nivel. Ya es, de largo, el jugador más decisivo del equipo bilbaíno.

Vive este Athletic agobiado de Fernando Llorente, cuyo crecimiento salta a ojos vista. Da la impresión de que el chaval se ha convencido no ya de su calidad, sino de su poder, y de que el descubrimiento de su fortaleza le ha cambiado por completo. Se le nota en los choques, en los forcejeos, en los balones divididos, en cada salto de cabeza, en la ambición y confianza que muestra en todos los balones que disputa. Como la semana pasada les ocurrió a los centrales del Mallorca y la anterior a los del Real Madrid, Flaño y Cruchaga sufrieron ayer en sus carnes al nuevo primo de Zumosol del Athletic. Es probable que sueñen con él, conscientes de que Llorente marcó él solo la diferencia en un partido tenso, con mucho arreón y mucho fuego cruzado, como correspondía a la situación angustiosa que atraviesan los dos equipos.

La victoria del Athletic no admite ningún reparo. Sin grandes alardes, pero más dinámico que en anteriores encuentros, el equipo de Caparrós fue superior desde el principio a un pobre Osasuna. Los navarros sólo sacaron la cabeza en el arranque de la segunda parte, casi por desesperación, pero su nulidad ofensiva es sangrante. Hablamos de una tropa que sólo ha marcado tres goles en once partidos, con lo cual está dicho todo. Ayer apenas inquietaron en un par de ocasiones a Iraizoz, que vivió una de las tardes más plácidas de la temporada.Y lo mismo le ocurrió a la hinchada de San Mamés, que salvo algunos apuros en la segunda parte, producto de la mínima ventaja que registraba el marcador, disfrutó de un partido casi tranquilo. A ello contribuyó una sensación placentera, casi olvidada por estos lares: la de que el rival era inferior, la de que si el Athletic tiene problemas, Osasuna los tiene aún mucho mayores. Se quiera o no, es un consuelo.

Susaeta y Garmendia

Los rojiblancos entraron al choque con buen pie. Caparrós sorprendió con un once nuevo. Desaparecieron del equipo Yeste, Etxeberria y Gabilondo, y entraron Javi Martínez, Susaeta y Garmendia. Estos dos últimos aportaron un dinamismo que se agradeció. Sirvió para que la presión del equipo no quedara en agua de borrajas y para incordiar a la defensa navarra, que no está para muchos trotes y que, metida en una espiral negativa, hasta hace regalos de tómbola. Así llegó el primer gol, al cuarto de hora. Un saque de banda lateral de Osasuna acabó en la cabeza de David López y posteriormente en Llorente, que se fue de los centrales y fusiló a Roberto. El rechace del portero rojillo lo aprovechó Garmendia para poner la primera piedra de un triunfo vital.

Hubo posibilidades de aumentar la brecha, pero tampoco está el Athletic muy desahogado que se diga cuando llega al área rival. Aun así, Osasuna apenas inquietaba. Incapaces de combinar, con Nekounam muy lejos de su mejor forma y Vadocz perdido, los de Camacho eran un monumento a la impotencia. Lo que se dice un colista de garantías. El balón no les aguantaba un suspiro y el Athletic se frotaba las manos. Al descanso, el partido estaba bajo control, pero quedaba la duda; el eterno interrogante de cómo saldrían los rojiblancos en la reanudación. De hecho, en los primeros escarceos de la segunda parte a más de uno se le puso el nudo en la garganta después de que primero Vadocz y luego Pandiani pifiaran dos buenas ocasiones.

Felizmente, el peligro no pasó a mayores. El Athletic volvió a bregar y la defensa supo hacer su trabajo, incluido Etxeita, que entró en lugar de Ustaritz y cumplió con sobriedad. Fue suficiente para igualar de nuevo la disputa, para poder celebrar el 2-0 de Llorente y para acabar poniendo los tres puntos a buen recaudo. De eso se trataba. De cumplir con una obligación imperiosa. No queda otra a un equipo que continúa en puestos de descenso.

El Correo Digital