La goleada encajada ayer en San Mamés frente al Almería (1-3) desató los primeros nervios en una afición que, sin tiempo siquiera para digerir la vuelta de las vacaciones, empieza a llevarse los primeros disgustos apenas alzado el telón de la nueva temporada.
El último número de
Vanity Fair dedica su tema de portada a responder una pregunta: "¿Quién dice que las mujeres no son divertidas?". El que lo sugiere es Christopher Hitchens (Portsmouth, Inglaterra, 1949), una de las firmas de referencia de la revista y que pasa por ser uno de los más ácidos polemistas del momento. Allí donde puede haber gresca, allí está Hitchens disparando sus venenosos dardos con una prosa cargada con la dinamita de su sentido del humor.
Es la estación más económica del país, lo que no le impide ofrecer para sus apenas siete kilómetros esquiables de clases de esquí, snowboard y paseos con raquetas de nieve. La estación leonesa ofrece pistas dirigidas para el público familiar.
Estados Unidos es hoy un país dolorido, cerrado al exterior, absorto en un largo recuento de cadáveres. La batalla inicial de la primera gran guerra del siglo XXI, una guerra de terror contra un enemigo inconcreto, se ha librado sobre sus dos ciudades más representativas. Las Torres Gemelas del World Trade Center, cuyos 110 pisos se alzaban sobre Nueva York, ya no existen; son una montaña de escombros sobre una cantidad desconocida de cuerpos. Medio palmo de ceniza y polvo recubre las calles de Manhattan. Y el Pentágono, el epicentro del sistema defensivo estadounidense, ha perdido todo su costado occidental. Un presunto ataque terrorista, múltiple y masivo, con un nivel de organización y capacidad destructiva nunca vistos hasta ahora, ha sumido a la primera potencia mundial en su momento más triste.
